El Westie es actualmente un extraordinario perro de compañía con un magnífico carácter, gracias a él y a su simpática “figura” podemos afirmar que es una raza de “moda” en los hogares españoles.
Como consecuencia de la gran demanda de ejemplares, la cría se ha masificado, produciéndose a la vez importaciones masivas de cachorros con escasa calidad. Indudablemente la raza se está viendo afectada negativamente.
Intentemos conocer de forma breve y sencilla el carácter del W.H.W.T.
El Estándar de la FÉDÉRATION CYNOLOGIQUE INTERNATIONALE, organismo responsable del control y la cría de perros de pura raza, formado por las más antiguas y prestigiosas entidades cinófilas de todo el mundo aporta ya los aspectos más relevantes al respecto:
“Pequeño, activo, valiente, sin miedo, poseyendo mucha autoestima, de expresión pícara, alerta, alegre, intrépido, seguro de sí mismo y amistoso”. Y para comprender la importancia de un estándar racial no debemos olvidar nunca otro párrafo del mismo: “Cualquier desviación de los criterios antes mencionados se considera falta”. Debemos considerar así que los ejemplares que no se ajusten a la descripción señalada no son correctos representantes de la raza.
Siguiendo siempre estas directrices un criador debe pensar en la función de perro de FAMILIA que hoy en día desarrolla y potenciar las virtudes de su carácter en este sentido sin olvidar que se trata de un Terrier.
Con una selección cuidada y trabajada podemos conseguir ejemplares absolutamente divertidos y adorables.
Nuestro Westie, sin importarnos el sexo, debe ser simpático, seguro de sí mismo, extrovertido, sin maldad, independiente pero afectuoso y amable. Igual que los habitantes humanos de Escocia, su hermosa y dura tierra de origen, deberá poseer mucho orgullo y autoestima. Jamás deberá ser tímido, agresivo, mordedor o excesivamente nervioso.
Delatará con ladridos la presencia de extraños o los ruidos inesperados, pero una vez inspeccionados o identificados, adoptará una actitud amistosa o indiferente.
Se comportará de manera tranquila dentro de la casa (cuando sea adulto) pero fuera de ella se activará. Su temperamento “terrier” mostrará un perro con mucha personalidad, gran inteligencia, facilidad para el aprendizaje, y gran afición al juego (pelotas, palos, etc...).
Si no adiestramos (educamos) a nuestro Westie, será él quien nos adiestre a nosotros en su propio beneficio. Son ejemplares fácilmente educables (adiestrables), pues a pesar de ser algo testarudos, si aprovecharemos su gran inteligencia y sus instintos de presa y caza innatos, nos resultará sencillo convertirlos en perfectos compañeros. Debemos tratarlos siempre con firmeza pero sin violencia.
Si asumimos estos conceptos con claridad no podemos olvidar tampoco que un perro de raza no es solamente su carácter. Aún siendo ésta característicasu mayor activo como perro de compañía, perolas razas caninas están dotadas también de una morfología propia que deberá ajustarse al estándar racial.
Esta morfología además de convertir al ejemplar en “un conjunto anatómico armónico, bello y típico”, debe servir para proporcionar buena salud a lo largo de su vida.
Todos los criadores hemos visto ejemplares excesivamente atípicos, “feos” para los neófitos, de los que debemos huir. Westies con orejas grandes, hocicos largos y puntiagudos, colas larguísimas, ojos muy juntos, cuerpos muy alargados, y movimientos carentes de la elegancia y porte típico de la raza.
Este cuadro de caracteres impropios de la raza lo completan los ejemplares tímidos, hipernerviosos, o incluso agresivos. Estas características no son admisibles. Debemos desechar de la cría dichos ejemplares.
Estos conceptos entendemos que los asumen los criadores consecuentes.
¿ Pero qué pasa con los que importan indiscriminadamente cachorros sin atender los principios básicos de la canicultura ?. Ejemplares sin las características propias de la raza, con escasa salud, e incluso con pedigrís desconocidos y en algunos casos no homologables en España,
Por otro lado están los “seudocriadores oportunistas” y los vendedores avispados que solo buscan en la razarentabilidad económica, facilitando en muchos casos pedigrís que no están validados por la FÉDÉRATION CYNOLOGIQUE INTERNATIONALE, con los consecuentes trastornos para el aficionado que desconoce estos temas.
La única selección que podemos encontrar en estos casos es la encaminada a conseguir hembras que sean grandes reproductoras ( en número de cachorros), que maquillada con un semental de algún afijo conocido aportará “papeles” atractivos, pero sin contenido realmente selecto.
En estos casos la selección del carácter suele estar en manos de la Divina Providencia.
Un cachorro NO se debe criar en una jaula sin el contacto apropiado con humanos, con otros perros y con el entorno. En las primeras semanas de vida es necesario atender a las fases de impregnación y socialización del cachorro. La falta de una correcta aplicación de estas necesidades etológicas propias de la especie, provocará la aparición de grandes lagunas en la formación del cachorro, que pueden traer nefastas consecuencias en el ejemplar adulto, y afectarán a éste y a su entorno humano durante toda su vida.
Por estos motivos el criador debe atender minuciosamente y con profesionalidad todos los aspectos necesarios para que el fruto de su trabajo se convierta en una crianza seria y responsable.
Quizá todo esto no lo podamos conseguir hasta que el W.H.W.T. se pase de moda, pues lamentablemente hoy en España contamos con escasos criadores comprometidos realmente con la raza. Suele primar la rentabilidad ante la calidad. En consecuencia el nivel de los ejemplares ha descendido de forma preocupante en los últimos años.
Tomás Familiar Morán.
Criador con el afijo PIZPIRETAS, miembro del Grupo de Trabajo Deportivo “Reyero”. Juez Internacional reconocido por la R.S.C.E. y la F.C.I.
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